Alberto elogió la gestión de Alicia, que hizo un fuerte ajuste fiscal

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Pese a que Nación le pisó los fondos discrecionales, la gobernadora congeló sueldos y logró un equilibro en Santa Cruz.

Alberto Fernández arrancó su campaña presidencial con una visita a Alicia Kirchner en Santa Cruz, en una visita con una lectura simbólica importante, aunque según aclaran desde su entorno ya estaba pautada de antemano.

La reunión se llevó a cabo en el despacho que supo ocupar Néstor Kirchner en la gobernación, horas antes del acto público que compartirán ambos. Según informaron desde el gobierno local, hablaron sobre la situación que atraviesa la provincia.

La hermana del ex presiente llevó adelante en su provincia el ajuste más grande del país. Sin la ayuda de Nación -que también paralizó la obra pública en la provincia al frenar la construcción de las represas hidroeléctricas-, hizo un duro recorte presupuestario y, después de una crisis política sin precedentes, logró enderezar el rumbo.

“Hubo una política de mucho descuido hacia la Patagonia, el día que eliminaron los reembolsos a las exportaciones por puertos patagónicos, cuando prácticamente cerraron la mina de Río Turbio (YCRT), cuando no avanzaron con la Central Térmica también en Río Turbio o cuando suspendieron incomprensiblemente las obras de las represas sobre el río Santa Cruz. La verdad que todo eso le hizo un daño enorme a la provincia”, dijo a los medios.

El caso toma trascendencia porque -según informaron desde el gobierno provincial- Fernández y Kirchner charlaron este martes sobre la situación crítica que le tocó atravesar a Santa Cruz. De resultar electo, el nuevo presidente se encontrará con un panorama similar a nivel nacional y deberá lidiar con un conflicto enorme con el gasto público y el elevado endeudamiento.

“No es lo mismo una provincia que la Nación, pero encontramos un paralelismo entre la situación en la que estaba Santa Cruz y también el 2001, con Néstor, Lavagna, Alberto como jefe de Gabinete. Desde algún lado hay una similitud de pensar en una política de crecimiento para salir de la crisis”, dijeron desde el kirchnerismo a LPO.

Cuando Alicia asumió en 2015, lo primero que hizo fue asegurar que su antecesor Daniel Peralta le dejó una provincia quebrada. En 2017, el gobierno de Mauricio Macri le pisó todos los giros discrecionales a Santa Cruz y dejó a la gobernadora en una situación límite.

Alicia encaró un ajuste muy fuerte. Congeló los salarios, lo que le valió una crisis política y un conflicto con los docentes, que se negaron a empezar las clases. En abril de 2017, cuando anunciaron el congelamiento de salarios, los manifestantes sitiaron la casa de la gobernadora. Cristina Kirchner y su nieta estaban adentro, por lo que debieron hacer una barricada con los muebles para impedir el ingreso de los manifestantes, en una protesta que tomó ribetes peligrosos.

Ese año, con el ajuste y el congelamiento de salarios, Santa Cruz llegó al equilibrio fiscal. En 2018, cerró con 104 millones de pesos de superávit fiscal primario. Pudo retener la gobernabilidad, con un panorama que era muy desfavorable. También logró mejorar el déficit financiero que, por el elevado endeudamiento era de de 5.136 millones de pesos en 2016 y pasó a 1.755 millones de pesos en 2018, es decir un 66% menos.

El paralelismo entre la provincia y la Nación, se ve restrigida porque en el proceso de reordenamiento fiscal santacruceño fue clave el crecimiento de los ingresos provinciales por las regalías petroleras que están atadas al precio del petróleo, que subió más de 150% en dólares desde enero de 2016. Así, a diferencia de los demás ingresos fiscales que se vieron golpeados por la recesión, las regalías medidas en pesos crecieron por la fuerte devaluación. Por el contrario, con el precio de la soja en mínimos históricos, no es sencillo prever que el gobierno nacional pueda el año que viene tener ingresos similares provenientes de commodities con los que amortiguar la magnitud del ajuste al que está obligado el ajuste por el acuerdo con el FMI.

La foto de ambos y el abrazo frente a las cámaras tomaron importancia simbólica. Fernández aseguró a los medios que la visita estaba pautada de antemano. “Es la provincia de Néstor, es muy importante. El destino quiso que sea así, no estaba programado”, aseguró.

El candidato presidencial además volvió a enviar una señal al peronismo, al afirmar su “alegría” de que muchos gobernadores apoyaran la candidatura. “Aparecieron muchos nombres que en otros tiempos estaban asociados a Alternativa Federal”, lanzó. Luego hizo un guiño a Sergio Massa: “Hablo mucho con Sergio, ojalá podamos entender todos que tenemos que estar en el mismo espacio”.

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