COPA SUDAMERICANA: Independiente no pudo aguantarlo y se lo dieron vuelta en Colombia

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Independiente cayó 3 a 2 ante Rionegro Aguilas, aunque el resultado tiene una mirada positiva por lo poco que mostró el equipo de Holan. Los goles del rival fueron porque el Rojo durmió en la marca. La revancha es el martes próximo y al Diablo le sirve ganar 1 a 0 o 2 a 1.

Hay que buscarle la parte positiva a la derrota de Independiente, 3 a 2 ante Rionegro Aguilas en Colombia. Sí, porque perder por un gol no fue tan malo para el equipo de Holan por lo que mostró en gran parte del partido. Tuvo momentos de puntos altos y otros muy bajos, sobre todo cuando el local, un equipo con dinámica y esfuerzo aunque con poco potencial individual, se puso 3 a 1 y el Rojo no reaccionaba y se sumergía en su ingenuidad.

Esa mirada optimista se sostiene también en que, para la revancha del próximo martes en el Libertadores, al Rojo le sirve ganar 1 a 0 ó 2 a 1 (3 a 2 van a penales).

Por supuesto, Independiente tiene que dar más. Desde lo futbolístico y desde lo mental. ¿Se habrá sentido afectado por las tres semanas sin actividad? No se entiende cómo durmió en situaciones clave. Tras el 1 a 0 de Cecilio Domínguez, el rival igualó en la primera jugada en un arranque de Mauricio Gómez desde detrás de la mitad de la cancha. ¡Nadie lo paró y el que se le puso por delante no fue gambeteado, apenas esquivado!

El 2 a 1 fue consecuencia de una desatención defensiva grosera y colectiva en el arranque del segundo tiempo. Esto sólo puede tener una lectura grave: el equipo no aprendió la lección del 1 a 1 y volvió a dormir. ¡Cómo no se activaron las antenas! ¡Cómo puede ser que las alertas hayan seguido apagadas en otras jugadas, como una que dio en el palo y en el 3 a 1, que Obrian cabeceó libre porque Francisco Silva, uno de los peores de Independiente, perdió la marca!

Ahí se observó el resultado de buenas decisiones de Holan: los ingresos de Romero y Pizzini por Silva y Pablo Hernández (otro flojo). El cordobés descontó a pase del ex Olimpo y ahí el Diablo expuso lo mejor de la noche, con una ambición traducida en precisión que lo llevó a posicionarse para el empate. Sobre todo en los últimos minutos, cuando los colombianos jugaron con diez por la roja de Francisco Rodríguez por foul de atrás a Benítez (las que tuvo las definió mal).

Rionegro Aguilas es un equipo liviano, pero le ganó con justicia a Independiente. Pasar de fase es posible para el Rojo. Deberá empezar por jugar despierto en los 90 minutos. Y, por supuesto, no alcanza con una individualidad, ya que Cecilio fue el único valioso de los que arrancaron. Zafaron: Pablo Pérez y Bustos. Los demás, flojos.

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