Verbitsky pidió disculpas por su vacunación: “Fue un error grave del que me arrepiento”

El periodista publicó una carta en la que asume su responsabilidad por inmunizarse contra el coronavirus de forma irregular en el Ministerio de Salud.

El periodista Horacio Verbitsky, una de las personas que fue vacunada contra el coronavirus de manera irregular, escribió una breve carta que fue publicada en su medio en donde pide disculpas y asume su responsabilidad ante el hecho, y aseguró: “Si lo hice y, sobre todo, si luego lo conté sin que nadie me lo preguntara, es porque no advertí que fuera algo incorrecto, el ejercicio de un privilegio”.

“Debo explicaciones a todos los lectores del Cohete y a quienes siguen mi trabajo y mi militancia desde hace mucho tiempo. Mi vacunación en el Ministerio de Salud fue un error grave del que me arrepiento y por el que pido disculpas. Asumo sin excusas la parte que me toca y acepto todas las críticas recibidas, así como agradezco las tan numerosas comunicaciones de solidaridad y afecto”, escribió el titular del Cels.

En el breve texto, donde repasa la carta de renuncia de Ginés González García quien explica en que condiciones el periodista llegó a vacunarse con un equipo especial que fue al Ministerio de Salud de la Nación para vacunar a personal del salud, Verbitsky manifiesta sobre su turno: “No debí haberlo consentido”.

Luego, realiza una fuerte crítica al plan de vacunación que hay en la Ciudad de Buenos Aires, y remarcó: “Amigos bien intencionados me sugieren respuestas polémicas sobre los privilegiados que denuncian privilegios, la pésima gestión de la Ciudad Autónoma frente a la pandemia y la vacunación, donde no hay un cronograma”.

“Todo eso es cierto y mi ex, que tiene más de 70 y es médica, nunca consiguió registrarse ni en los teléfonos ni en la web de la CABA”, añadió el periodista.

Por último, Verbitsky manifiesta: “Pero nada de eso me justifica. Por el contrario, debilita mi reclamo de un trato igualitario y de cuidado especial a los más vulnerables. Lo más decente que se me ocurre es reconocerlo y pedir perdón. El único consuelo es constatar cuánta gente digna y pura nos rodea y no nos habíamos dado cuenta”.

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