La meta de inflación del Gobierno ya resulta imposible de alcanzar

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(DyN) – Es tiempo de elecciones. Con suerte, aparecen nuevas caras en el escenario político, algunos personajes tradicionales se mantienen, otros se reacomodan en nuevos o viejos espacios. Más allá de lo que se juega por encima -las bancas de diputados y senadores en el Congreso Nacional- los momentos electorales nos ponen sobre la mesa nuevos debates que se inmiscuyen en los almuerzos, las conversaciones de ascensor y el día a día de la mayoría de los argentinos.

En términos económicos, los últimos datos difundidos por el INDEC, arrojaron una inflación acumulada de 11.8% para el primer semestre del año. La meta de inflaciionaria que planteó el Gobierno (17%) ya resulta imposible de alcanzar. Los precios suben y los sueldos quedan cada vez más desactualizados. La inflación núcleo, es decir, los precios no regulados por el Ejecutivo y sin estacionalidad, están aún más por encima de la inflación que conocemos; la brecha se ensancha. Ya lo dijo nuestro Presidente y su Jefe de Gabinete en más de una ocasión, “el responsable primario de la inflación (en nuestro país), es el Estado”. La inflación y la pobreza siguen siendo temas contundentes. Y, en la agenda diaria, muchos funcionarios del gobierno con gran capacidad académica, terminan en el rol de explicadores de lo que sucede, en vez de plantear una transformación para estas dos cuestiones centrales.

En este sentido, no me canso de decir y repetir mi diagnóstico principal sobre el escenario económico actual: la plata no alcanza. Es el problema central que ni el gobierno actual ni el anterior han podido resolver, así como tampoco se escuchan ideas de propuestas innovadoras al respecto. Mientras tanto, el salario nos queda cada vez más ajustado para cubrir nuestras necesidades. Este tema está hace años relegado, y por fuera de la mesa chica de la política. Y, a todas las discusiones que están afuera de la agenda pública argentina, no se les da una vuelta de tuerca para encontrarles alguna solución.

El modelo económico que plantea este gobierno, prioriza lo financiero por sobre lo productivo. Lo noto hablando con la gente, en la calle. Las consultas en el subte o en mi página de facebook son acerca de invertir en Lebac o dólar, ya nadie pide consejos para llevar adelante un emprendimiento innovador y productivo. Esto es resultado de la decisión del gobierno de privilegiar la actividad financiera por sobre la productiva.

Por otra parte, la vuelta de la Argentina al mundo tuvo como resultado que en lugar de conseguir socios, terminamos pasando la gorra para pedir plata prestada. El resultado: nos endeudamos y no atrajimos el volumen de inversiones prometidas. Las elecciones representan una enorme oportunidad para abrir nuevos debates. La apuesta entonces debería ser lograr que, gobierne quien gobierne, apuntemos a un modelo que incentive la producción, el consumo, la inversión en obra pública. Desde el sillón de Rivadavia, una banca en el Congreso o una cena de amigos. Argentina no está discutiendo cómo agregar valor, y esa es, a mi entender, la clave de la economía.

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